RETRATOS

Colección Fundación Mapfre

Es la primera vez que Fundación Mapfre exhibe su colección fotográfica y ha elegido como tema central al “Retrato”, un género de la fotografía en donde el detalle de descripción es importante tanto a nivel físico como a nivel entorno.

La exposición está dividida en 3 grandes núcleos dejando en un pequeño cuarto núcleo una de las formas directas de reconocer el género (Autorretrato). 

  

 La fotografía – en este caso el retrato- no sólo es el retrato de la persona, también es el retrato del entorno en el que se desarrolla la persona, cómo vive, cómo juega, cómo corteja, qué  es lo que ve, qué es lo que espera; aumentándole que el retrato también define la personalidad, es aún más interesante la manera en que está clasificada la sección ciudades ya que registra una forma individual, personal y humana de una manera general, definiendo al interior desde el exterior.

De esta manera no sólo abordan el registro de la vida diaria, si no también nos hablan paralelamente sobre la evolución de la fotografía, llegando a ser un medio accesible con pequeñas cámaras manuales, discretas y silenciosas listas para capturar cada momento.

  

La fotografía es el gesto,  es la expresión del personaje.
La fotografía es la persona, aunque podría ser al mismo tiempo otra persona por qué existen diferencias que se captan como: rasgos físicos, lugares, expresiones, vestimenta, acciones, es decir, cada detalle que se registra es un detonante que permite definir al personaje y la situación en la que se encuentra.

  

Contemplar la imagen fija y pretender entender la vida, imaginando cómo era, es algo relevante que esta selección nos permite realizar en cada una de las fotos, es (para mí) interesante e inquietante quién fue y quién es ahora la persona retratada, que es lo que pensó y piensa ahora.

  

La fotografía no es color, es blanco y negro, o no es blanco y negro es color.Es todo y no es todo como Ricardo de Sio en Viaje a Roma. Es ambos personajes tanto retratado como retratador, es una historia o solo un momento, un juego solamente o una travesura.

Cito el texto que inicia la sección de comunidades por qué me parece una forma de explicar claramente lo que se está observado, no solamente en esa sección, si no, en toda la exposición.

“Aunque, en una primera impresión, podría parecer que estas imágenes se acercan al reportaje, nada más lejos de la intención de sus autores, pues su trabajo se distancia de la inmediatez que aquel requiere. En estas obras hay un compromiso social o personal que cristaliza en el respeto y la colaboración con los retratos, quienes van dejando un poso de experiencias, en ocasiones acomuladas a lo largo de varios años, algo que traspasa las imágenes y las dota de una vida que trasciende el hecho fotográfico para convertirlas en un documento que explica la realidad .”

Aún que en esta sección nos muestra las diferencias que existen aún entre sociedades  y que son las mismas que las definen, esto que retomó sobre la exposición que curó Carlos Gollonet, es (para mí) lo importante en la fotografía en general, ya que es un medio que tiene el compromiso social y personal de retratar todo el contexto en el que vivimos y retratar a los que viven en ese contexto.

Por último la fotografía del retrato también es tiempo, el cambio físico de la persona al pasar los días, los meses y los años (1975-2014); esto queda demostrado en la pieza de Nicholas Nixon, Las hermanas Brown, 1975.

  
Recomendamos altamente Retratos que se exhibe en el Museo de la Ciudad de México, estará hasta el 7 de febrero, no se la pierdan.

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